Breaking Bad ¿Una serie para emprendedores?

Walter White fue sin duda uno de los más grandes negociadores dentro del ilegal mundo de las drogas duras, dentro del universo de Breaking Bad pero también nos ha dejado lecciones que son dignas de retomar y darles una perspectiva diferente y positiva que ayude a los emprendedores novatos a generar una empresa funcional y bien posicionada. 

Recordemos que White era un hombre en la crisis de la mediana edad que además de ser “reprimido” por su familia, amigos, empleadores y amigos sufría de una enfermedad terminal, lo cual nos hace ver que ante la adversidad y las situaciones no tan favorables siempre habrá una forma de revirar y tomar las riendas de tu destino.

Con esta serie que en lo personal ha sido de mis favoritas y que en este 2020 de confinamiento y poca actividad fuera de casa me he permitido ver y con este otro enfoque, por lo que te dejo 10 puntos a rescatar de los negocios turbios de White y cómo los puedes aprovechar.

¡Recuerda que debemos vivir Impulsando Negocios!

1. Motivación

Tu zona de confort puede ser muy amable contigo y con tu vida siempre y cuando tengas el control total de esta, pero qué sucede cuando te das cuenta que no tienes los ahorros suficientes para asegurar tu futuro o el de tu familia, esta poderosa motivación fue la que llevó a White a arriesgarse y emprender un nuevo negocio 

2. Capacidad distintiva (Valor agregado)

White tenía dos capacidades distintivas o valores agregados difíciles de igualar: su basto conocimiento en química que serían la envidia de más de un premio Nobel y una creatividad inmensa para resolver cualquier contingencia. La pregunta era cómo aprovecharlas para juntar dinero durante los contados días que le quedaban.

3. Oportunidad

La situación en Alburquerque era muy difícil para la importación de cocaína y otras drogas, por lo cual se abrieron nichos de mercado a productos sustitutos: la metanfetamina a la cabeza, algo que Walter White sabía muy bien como elaborar. Ahí tuvo su oportunidad y la aprovechó. 

4. Asumir los riesgos

Cualquier emprendimiento es riesgoso. De hecho, según la revistas especializadas de economía dice que el 90% fracasa. Además de la estadística, las amenazas adicionales que enfrenta la producción y comercialización de drogas son bien conocidas. Eso no acobardó a este químico, que analizó otras alternativas y decidió asumirlos consciente de las consecuencias potenciales.

5. Estudio de campo

Tener un familiar directo que es agente de la DEA y lanzarse a la producción de drogas es un acto muy valiente que bordea lo estúpido. Sin embargo, lejos de acobardarse, White encontró en esta situación la forma para realizar un estudio minucioso. Así, consiguió asistir a una redada para interiorizarse sobre la dinámica de la DEA y aminorar sus riesgos operativos. Recuerda, a los clientes cerca y a la competencia más cerca. 

6. Suerte

La suerte acompañó muchas veces a White. Sin una dosis de fortuna, todas las demás condiciones se hubieran diluido y ninguno de sus logros hubiera sido posible. La primera vez fue cuando uno de los narcotraficantes que cayeron en la redada logró escapar mientras él observaba desde la camioneta de la DEA. Era Jesse Pinkman, un ex alumno, productor, distribuidor y consumidor de metanfetamina. Su próximo socio.

7. Distribución

White vio en Pinkman a su socio ideal. “Tú conoces el negocio y yo, la química”, le dijo a su antiguo discípulo y, luego de ciertas negociaciones, decidieron emprender este nuevo negocio, siempre encuentra a las personas correctas y que sean expertos en su materia. <

8. Creatividad y ubicación

Conociendo los riesgos y las dificultades que tenía la producción, el primer desafío era ubicar la “fábrica” en un lugar seguro. A diferencia de otros emprendedores célebres, descartaron el garage de Jesse y optaron por una vieja casa rodante que podía circular inadvertida por el desierto. En este rubro es difícil encontrar angel investors para financiarse por lo que White tuvo que invertir todos sus ahorros.

9. Ventaja competitiva

En un mercado con tantos jugadores como en el negocio de las drogas, la calidad es la ventaja competitiva que permite aumentar el margen de contribución. Mr. White se dio cuenta de inmediato. Gracias a la diversidad de habilidades complementarias que poseían, el equipo consiguió diseñar cristales de una calidad nunca vista en el mercado. El químico comenzaba a posicionarse en el submundo de las drogas como un auténtico artista.

10. Plan de negocios y escala

Al poco tiempo de haber lanzado el emprendimiento, Walter se dio cuenta de que Jesse no generaba el volumen de ventas que el plan de negocios requería. Para conseguir un cash flow que les permitiera situarse por encima del punto de equilibrio, decidieron hacer un joint venture con otras “empresas” del rubro establecidas. Si bien no siempre las relaciones terminaron de manera amistosa, a largo plazo la estrategia resultó todo un éxito.

11. La marca (Bonus point)

Por último, pero no menos importante que todo lo anterior, si lo que se busca es lograr sustentabilidad, ningún negocio puede prescindir de una marca conocida y respetada por la comunidad en la que se desenvuelve. En este caso, Heisenberg -el apodo que adoptó Walter White- quedará para siempre en los anales de la historia del tráfico de metanfetaminas. Una marca tan valiosa como cualquiera de una gran corporación de las que cotizan en el índice Dow Jones.

Con todo, gracias a estos once pasos, Heisenberg logró ser reconocido como el rey en el negocio del imperio. Por eso, cualquiera que quiera triunfar en la aventura de emprender debería considerar las etapas que Walter White tuvo en cuenta.

Los autores son profesores de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella

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